La Democracia perfecta

- ¡Esto es el colmo! - gritó furioso el Presidente mientras se quitaba la peluca de payaso que había traído en la cabeza todo el día.

Este era el cuarto año de Democracia Perfecta en el país y el sistema ya lo tenía hasta la coronilla, literalmente hablando.

La Democracia Perfecta era un sistema de cómputo basado en la web. Había sido inventado en la primera década del siglo en uno de esos concursos de creatividad que se hacían en el país. Consistía en darle al pueblo absolutamente todo el poder. El pueblo decidía cada cosa que se hacía en su municipio, estado o país a través del voto electrónico. Los diputados que lo aprobaron fueron poco a poco siendo menos necesarios. El país no necesitaba representantes: estaba virtualmente presente en todo tipo de decisiones.

Fue increíble la respuesta de la gente. Al principio se creyó que nadie lo iba a utilizar, que en este país a los ciudadanos les gusta tener políticos que los representen en las decisiones más importantes, pero no, los jóvenes (que para entonces eran mayoría) entraban a internet, leían los problemas que había que resolver y votaban. Decir Sí o No no era tan difícil después de todo.

Ahora el país estaba gobernado únicamente por un Presidente que al principio era quien hacía las propuestas. Pero ahora, en este último año, se acababa de aprobar (por el voto del pueblo, obviamente) que el pueblo podía publicar sus propias propuestas en internet. Es decir, cualquier persona podía idear algo y llevarlo a votación.

Ayer, justamente, a un gracioso se le había ocurrido proponer que hoy el Presidente llevara una peluca de payaso puesta todo el día, lo que incluía ser visto en televisión e internet a nivel nacional. El 93.2% del electorado dijo Sí. Y el Presidente tuvo que aceptar las órdenes del pueblo, pues aquí se gobierna en una Democracia Perfecta y hacerlo de otra manera pudiera haberlo llevado a perder su valioso puesto.

Era entendible lo que sentía nuestro Presidente. Y nadie se imaginaba lo que estaba a punto de hacer. Siendo él parte de la nación tenía el mismo derecho a propuestas que todo individuo mayor de dieciocho años. Tecleó la dirección con una sonrisa en su rostro. Dio clic en Propuestas del Pueblo y comenzó.

4 comentarios ¡Publica el tuyo!:

Campanula dijo...

Me gusta, pero me dejo inconclusa.
un abrazo

Gibran Gonzalez dijo...

JAjajajajajaja jajajajaja caray caray me agrada esa idea de democracia, creo que seriamos mas felices. Me agradaría ser el que proponga la peluca.

Gibran Garcia dijo...

¿Cómo termina la historia? Bueno, creo que cada uno le daría un final diferente. Yo originalmente había pensado en uno, sin embargo, al final decidí dejarlo a la imaginación del lector.

Saludos

Mario Rosaldo dijo...

Un blog muy interesante el tuyo. ¡Felicidades y gracias por la visita!