Divorcios S.A.

Marta y Ernesto llevaban diez años, siete meses y veintidós días de infeliz matrimonio y casi al mismo tiempo (a él en la mañana, a ella por la tarde) se les ocurrió la fatídica idea de divorciarse.

La empresa Te Separo S. A. llevaba cinco años, tres meses y veintinueve días de haberse fundado y, desde entonces, muy pocas veces había fallado. Se especializaba en provocar divorcios. Cuando alguien requería sus servicios, la empresa enviaba a un (o una) agente para que conquistara al cónyuge del cliente. Una vez que este tercero intervenía en el matrimonio el divorcio estaba asegurado. Y una vez firmado el divorcio, el seductor agente desaparecía por completo.

Ernesto acudió puntual a la cita. Su vida no podía ser peor, pensaba. Había sido una terrible decisión casarse, aseguraba. Ella era de lo peor, decía. No había hijos de por medio y eso facilitaba las cosas. Le dieron una hoja amarilla y un bolígrafo. "Motivo de la separación:" decía en un extremo. Tres renglones no eran suficientes, así que lo resumió en una palabra que materializaba la idea que tuvo en mente desde el primer mes de casados. Entre ellos no había nada en común. No coincidían en nada. No eran equipo, no armonizaban. "Incompatibilidad", alcanzó a mascullar. Firmó el contrato y pagó en efectivo.

Marta llegó tarde a la cita. Si hubiera llegado tres horas antes hubiera coincidido con su esposo, pero ni en esto coincidieron de nuevo. La frase "Motivo de la separación:" le arrancó una sonrisa, la misma sonrisa que alguna vez enamorara a Ernesto. Parecía que hubiera estado esperando esa oportunidad durante mucho tiempo. Llenó los tres renglones en menos de un minuto. Egoísta, Desatento, Irresponsable, Vulgar, Infiel, Grosero... y diecinueve epítetos más. Era cierto. No coincidían en nada, ni siquiera en el motivo por el que deseaban separarse.

A partir del siguiente día, Marta y Ernesto fueron observados, estudiados y seguidos por sus respectivos agentes. Eran jóvenes, encantadores y expertos en el arte de seducir y romper matrimonios. Poco a poco fueron introduciendose en sus vidas, quitándoles el sueño por las noches, ocupándoles la mente durante el día.

Marta y Ernersto comenzaron a ilusionarse con la idea de que pronto estarían libres para hacer una nueva vida con su nueva aventura. Estaban tan absortos planeándolo todo que se dejaron de molestar el uno a otro por un tiempo. Ambos se veían contentos y deseaban contarse todo, como si fueran amigos, pero lo único que hablaron fue acerca de sus planes para divorciarse... coincidieron de inmediato.

El divorcio se consumó y Te Separo S.A. recibió el resto del importe por sus servicios.

Ese mismo día, Marta y Ernesto llegaron a casa muy tristes. Sus respectivos novios habían desaparecido.

Se consolaron mutuamente. Hablaron de sus sentimientos y compartieron su dolor. Al fin tenían algo en común, aunque sólo fuese su tristeza. Era justo lo que necesitaban para comenzar de nuevo.

5 comentarios ¡Publica el tuyo!:

Campanula dijo...

Wowwwww me encanto, sensacional.

Coro dijo...

Sí, buenísimo... lástima que la realidad sea otra en el 99% de los casos.

Saludos

dutcho dijo...

las relaciones no se rompen solo se interrumpen y se pueden volver a tomar y/o nunca mas, depende, por eso son tan importantes los recuerdos, que nos mantienen ilusionados

Raul David dijo...

Muy padre relato, no lo había leído...es curiosa la evolución de lo que escribimos...

TitoCarlos dijo...

¡Que poco te conozco y ya creo que eres un crack!
Magnífico